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martes, 8 de mayo de 2007

Crónica de una fiesta anunciada

Aún me sobrevienen recuerdos de antiguas noches invernales en las que el reloj en unos casos, y la ausencia de riqueza musical en muchos otros, nos invitaban a realizar el camino de vuelta a casa antes de lo acostumbrado.
El invierno europeo hace de sus gentes seres más parecidos a osos que a propias personas cuando el medio a desenvolverse es la noche. Tienen la necesidad de invernar en sus lujosas cuevas. Aun así, nosotros siempre con el traje de combate y a esperas de encontrar un buen cobijo, hemos cabalgado cual caballo en vena ajena sin obtener muchos frutos.
No obstante, por el camino nos entreteníamos como decía la canción y no son pocos los gigas de recuerdo que guardamos, con noches memorables y otras sencillamente difíciles de recordar por la ingesta masiva de felicidad.

Por todo esto, y seguro que por más, el momento en el que vi. la noticia de la celebración del STREET BEAT FESTIVAL y en nuestra ciudad en concreto, me trajo a la mente el ambiente que tanto había añorado, pero cuando descubrí que también venían Boikot con este festival, las imágenes que se me vinieron comenzaron a mezclarse con desfase y descontrol, todo ello aliñado con un par de saleones que le di a Luis, que por poco no lo desmonto. Con lo débiles que estamos nosotros aquí no es bueno estos sobresaltos, ya que se libera adrenalina y se consumen muchas calorías, algo de lo que no disponemos en exceso. Dicen por ahí que comemos poco, pero cada vez que vamos al supermercado, siempre el más barato, que incluso regalen cosas, durante el camino de vuelta nos comemos media compra, seguramente por que no disponemos de las calorías suficientes para realizar el camino de vuelta. Eso dicen.



Así que mentalizados de lo que se nos avenía comenzamos a establecer comunicación con nuestros contactos más fieles en el tema del envío y comenzamos a abastecernos de felicidad que nos sería de gran utilidad el DIA de la fiesta.

Sin darnos cuenta, se fueron pasando los días y llegamos al jueves. El despertar fue bueno, con desayuno para almacenar energía, así que me tome medio vaso de leche, para que lo sepan los que dicen que no comemos.
Después del almuerzo, que hubo, iniciamos las marcha cargados de ganas de pasarlo bien, que no pesaban tanto como los 15 litros de cerveza y la botella de ron que llevábamos. La gente nos miraba como si hubiésemos atracado la taberna de algún indefenso anciano.
Una vez llegado seleccionamos el sitio adecuado donde no nos viesen los niños pequeños que jugaban por allí que no eran pocos. Y es que eran las 5 de la tarde. Precisamente una buena hora para beberte tres litros casi de golpe, como diría cualquier hooligan irlandés.

Llevaba ya un rato picándonos la nariz y decidimos que era un buen momento para rascárnosla. Que simpático parecía aquel niño que pasó con la bici justo en el momento de la faena. Así que con nuevas energías seguimos bebiéndonos la pequeña bodega que transportábamos, cuando aparecieron por allí los Boikot y nos hicimos unas fotillos con ellos y hablamos algo. Sonreían, seguramente por el aspecto de los individuos que los habían asaltado porque se notaba la calidad de los envíos.

Seguimos rascando de vez en cuando, y el niño de la bici no dejaba de pasar por allí, hasta el punto que comenzamos a pensar en la posibilidad de que realmente no fuera un niño, sino un enano de esos de bombero torero con la ropa de su sobrino.
De este modo llego la hora del comienzo y tuvimos que avisar al guitarra de boikot para que se entrase, porque no llegaba casi. En realidad lo engañamos un poco porque quedaba un rato aún, el problema era que se estaba bebiendo todo nuestro ron, y yo aun estaba con la cerveza.

Y por fin comenzaron el primer grupo y empezamos a esconder lo que nos había sobrado detrás de unos árboles y vigilando que el niño de la bici no nos viera.
Desde el momento que atravesé la puerta y deje atrás a esos butafiori tan ignorantes como vagos todo pasó a ser una de esas noches de las que no recuerdas todo por la ingesta masiva de felicidad.

por Mezzo Italiano, Firenze 07

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